viernes, 15 de mayo de 2026

En el reino de anoréxicas sombras

 





En el reino de anoréxicas sombras


 




Trabajando estoy de eclipse a eclipse


Bajo un látigo implacable que fulmina,


Hastiado de la lanza deforme


Y de la herrumbrosa cadena de la vida.
 


Sumergido estoy en este fortín


Donde pieles y huesos deambulan,


Por el reino de anoréxicas sombras


Con olor a cipreses y a hojas pútridas.
 


Altares esqueléticos se yerguen


Mudos y pétreos, sin hálito de vida,


Mientras legiones de voraces gusanos


Armados con mandíbulas de acero


Horadan el prado cárnico


Y la blanca calavera de la justicia.
 


Matarifes del Juicio Final


Incrustan sus puñales


En los harapos polvorientos del sol.
 


Torbellinos gélidos


Arrastran quejumbrosas improntas


De alaridos lastimeros de sobrevivientes


Que se aferran como poderosas horcas


A una tierra abrasada y taciturna.
 


Guadañas azules ondean en los tozales


De los frágiles sentimientos. 


Burlonas risas huecas,


Hieren el horizonte


Impregnado con su tiente escarlata,


Estrangulando con nudo escurridizo


La agridulce verdad de la mentira.
 


Jinetes apocalípticos,

resquebrajan el arco iris


Que colosos titanes elevaron


En las horas nupciales de la Creación.
 


¡Vuelve San Gabriel Arcángel


Con tu daga acrisolada y explosiva!


¡Y tú san Sebastián con tus flechas mártires!
 


Que el arco de  la muerte tensado está


Y las fatídicas dianas ya penden


Del orgulloso cuello de los mortales.
 


Los cuales, caerán inertes como hojas en otoño


Cuando el viento reinante decapita


Una tras   otra de sus añosas ramas.



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