viernes, 15 de mayo de 2026

Cuando el sol quebró su hora


Cuando el sol quebró su hora

 



Aaaaah, aaaaah, aaaaah,aaaah...

Trabajando estoy de eclipse a eclipse


Bajo un látigo implacable que fulmina,


Hastiado de la lanza deforme


Y de la herrumbrosa cadena de la vida. 


Sumergido estoy en este fortín


Donde pieles y huesos deambulan,


Por el reino de anoréxicas sombras


Con olor a cipreses y a hojas pútridas. 
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah...


Altares de esqueletos se yerguen


Mudos y pétreos, sin hálito de vida,


Mientras legiones de voraces gusanos
con mandíbulas de acero 


Horadan el prado cárnico  humano


Y la blanca calavera de la justicia.
 

Aaaaah,aaaah,aaaaah,aaaaah...

Los matarifes del Juicio Final
Incrustan sus puñales
En los jardines laureados por el sol,


Como torbellinos gélidos


Arrastran quejumbrosas improntas


De los alaridos hirientes  de la civilización.
Oooooh,oooooh,ooooh,oooooh...


La humanidad  se aferra a la poderosa horca


de una tierra abrasada y taciturna.
Pues el reloj del sol quebró su hora 
sobre las frentes de las aves nocturnas.
Aaaaah, aaaaah, aaaaah, aaaaah...
  


Guadañas azules ondean en los tozales


De los frágiles sentimientos y burlonas risas 


Hiriendo el horizonte con su tinte escarlata


Estrangulando con nudo escurridizo


La agridulce verdad que miente y mata.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaahhh...
 


Jinetes apocalípticos,

resquebrajan el arco iris


Que colosos titanes elevaron


En las horas nupciales de la Creación. 


¡Vuelve San Gabriel Arcángel


Con tu daga acrisolada y explosiva!


¡Y tú san Sebastián con tus flechas mártires!
 


Que el arco de  la muerte tenso está


Y las fatídicas dianas ya penden


Del orgulloso cuello de los mortales, 


 cayendo inertes, como hojas en otoño,

Cuando las decapita el viento reinante


Una tras  otra, de sus ramas bíblicas.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah...



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