El abismo de una lágrima
Quiero dejar las cosas claras;
Pero no das ocasión;
Cuando te encuentro ya marchas
Rauda para tu mansión.
Entre otras cosas diría:
Que causas admiración,
Desde aquel glorioso día
En que nos vimos los dos.
Cuando a modo de saludo
Agitaste ambas manos,
Quitándote aquel escudo
Que protegía del humano.
A mi grito respondiste,
Y te estoy agradecido;
Porque entonces estuviste
A la altura de un atrevido.
Yo te abrí mi corazón
Y te ofrecí mi amistad,
Que es lo que suelo hacer yo
Al que agrada de verdad.
Me quedé con el agrado
Envuelto de fantasía;
Hasta me sentí inspirado
Y dediqué poesías.
¿Dime qué más puedo hacer
Para obtener tu sonrisa?
Si ya no puedo yacer
Sin pensar que eres mí brisa.
Brisa que alegra la vida
Igual que un sol de mañana;
No te importe que te pida
La flor que alegra y da calma;
Pues esa flor eres tú
Viajando dentro del alma;
Buscando el viento del sur,
Y el
abismo de una lágrima.

No hay comentarios:
Publicar un comentario