Ojos terrenales
Si pudiera exaltar tus ojos terrenales
Y los divinos goces detallar con fe,
Los pájaros locuaces en medio del
zarzal
Entre trinos y suspiros, dirían que:
Aquí están los poemas, mezclados con los lirios
Azules, bajo la claridad del cielo añil,
Destilando su savia y belleza para ver que existo.
Después de sesenta inviernos de altiva
juventud;
La memoria heredará su trono de gracia
Y con sus esencias, se nutrirán vida y luz.
El tiempo incansable destruye la
gloria,
Y la nieve que cubrió el follaje cautivo
Sorprende con brío las pirámides de la
pasión,
Pues la historia presente adquiere
nuevas formas
Engañando al agresor tono de tus ojos ávidos,
Herederos de volutas devoradoras de tumbas.
El mal del amor terreno, nunca muere;
Pero si lo hace con celeridad el
frescor
De un capullo de pétalos rosas,
Mientras la albacea, busca una tumba vacía
Para poder compartir su grandeza
divina.
Los suspiros olvidados se inundan de ciencia
Con sencilla aridez, borrando las frías huellas
De la infinita noche de ardiente plañir.
Y cuando el viento de hielo cae en
cascada
Por el solar insondable de tus ojos de nieve,
Retorno al
místico retiro espiritual
Donde nuestras almas buscaron su acomodo,
Se encontraron, se recrearon, y se amaron
Entre el frescor de los pinos y la azulada
atmósfera.

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