El
fin de nuestra gloria
"Rima libre"
Herido por la medusa del reloj voraz
Mis pies fríos vagan por trincheras de
escarcha;
Mientras un viento bohemio hace escala
En los rojos arenales del poniente.
La densa oscuridad del pensamiento
Asciende brillante del abismo
profundo,
Para recoger las hojas caducas del
recuerdo
Que silenciosamente recogen los amantes;
Y
donde los dulces ensueños, corren cual manada de lobos,
Extendiendo sus brazos para
alcanzar tus ojos,
Pervertidos por la locura del
estrabismo de las las flores.
El fin, nuestro fin, es la escoria de
quimeras;
Y la gloria, nuestra gloria, es el
amor errante
Que como un tambor suena por
costumbre;
Como las volutas del humo que se
pierde en su gris profundo,
Mientras el clarín guerrero de los
gallos despunta
Con
sus pasiones mezquinas, bajo el fuego injusto;
Cuervos agoreros extienden sus alas al
atardecer
Vengándose del hombre sediento de
codicia,
Encontrando en el yermo hueco de una
tumba
Preñada de plomizos pensamientos y
otoños cegadores,
Donde transcurren los ríos del carbón
eterno,
Desfogando así, las pavesas que
dispersarán los vientos
Por los cuatro puntos cardinales de la
conciencia viva.

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