Purubú, purubú, purubú, purubú, purubú.
Puruburuburu, puruburuburubán...
Me había adentrado en el bosque,
con la navaja y mi cesta,
pues aquel día de mañana
mi misión fue coger setas.
Setas en un bosque de hayas
donde crecen con frecuencia
setas en gran abundancia
y bien conozco su ciencia.
Pues hay que tener cuidado
y tener las cosas claras
no todas son comestibles,
como la humanita muscaria.
Uuuuh,uuuuuh,uuuuh,uuuuuh...
Y recogiendo boletus
cuando menos lo esperaba,
debajo de una gran seta
a mí se apareció un hada,
y poniendo manos en jarra
dijo que no molestara,
que se encontraba durmiendo
y había sido despertada.
Piriri piririririririririririi,...
piri, piri, piri, piriririririririiiii...
Mi sorpresa fue mayúscula,
de cerca nunca vi a un hada,
aunque había oído leyendas
que en este bosque pasaban.
no había salido de mi asombro
cuando tuve alrededor,
los menos doscientos duendes
que había molestado yo.
encabezaba aquel grupo
el famoso Guacapole,
el que bendecía los frutos,
los árboles y las flores.
Guacapole, Guacapole, Guacapole....
Manda dar un escarmiento
a este miserable hombre;
que no ha pedido permiso
y se ha adentrado en el bosque,
sin pagar ningún tributo,
ni alas plantas ni a sus flores.
Algunos iban con horcas
y amenazaban clavar,
por eso y sin más remedio
presto me puse a cantar:
un tariroriroriro, rirorirorirorá
para apaciguar sus iras
y me dejaran en paz.
Menos mal, menos mal, menos mal,
que yo llevaba el flautín
y presto empecé a tocar,
pues aunque eran muy pequeños
me lograron rodear,
y alguno igual llevaba un veneno
o algún tóxico letal.
Tiruriruriruriru.... Tiruriruriruriiiiii.
parecia que había hecho efecto
el sonido del flautín,
pues pusieron muy contentos
y a bailar en torno a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario