viernes, 17 de abril de 2026

 


Purubú, purubú, purubú, purubú, purubú. 

Puruburuburu, puruburuburubán...

 Me había adentrado en el bosque, 

 con la navaja y mi cesta,

 pues aquel día de mañana

   mi  misión fue  coger setas.

 Setas en un bosque de hayas

   donde crecen con frecuencia

  setas en gran abundancia

 y bien  conozco su ciencia. 

Pues hay que tener cuidado 

y tener las cosas claras

 no todas son comestibles,  

como  la  humanita  muscaria.

Uuuuh,uuuuuh,uuuuh,uuuuuh... 

Y recogiendo  boletus  

 cuando menos  lo esperaba,

 debajo de una gran seta

 a  mí se apareció un hada,

 y poniendo manos en jarra

 dijo que no molestara, 

que se encontraba  durmiendo

 y había sido despertada.

Piriri piririririririririririi,...

 piri, piri, piri, piriririririririiiii...

 Mi sorpresa fue  mayúscula,

 de cerca nunca vi a un hada, 

aunque  había  oído leyendas

 que en este bosque pasaban.

   no había salido de  mi asombro

 cuando tuve alrededor,

 los menos  doscientos duendes

 que había molestado yo.

 encabezaba  aquel grupo

 el famoso Guacapole, 

 el que bendecía  los frutos, 

los árboles y las flores.

 Guacapole, Guacapole, Guacapole....

 Manda dar un escarmiento

 a este  miserable  hombre; 

 que  no  ha pedido permiso

 y se  ha adentrado en el bosque,

 sin pagar ningún tributo, 

ni alas plantas  ni a sus flores.

 Algunos iban con horcas

 y amenazaban  clavar,

 por eso  y sin más remedio

  presto me puse  a cantar:

un  tariroriroriro, rirorirorirorá

 para  apaciguar sus iras 

y me dejaran en paz. 

Menos mal, menos  mal, menos mal, 

 que yo llevaba el flautín

 y presto empecé a tocar, 

 pues aunque  eran muy pequeños

 me lograron rodear,

 y alguno igual llevaba  un veneno

 o algún tóxico letal.

Tiruriruriruriru.... Tiruriruriruriiiiii.

 parecia que había hecho efecto 

el sonido del flautín,  

pues pusieron muy contentos

 y a bailar en torno a mí. 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario