¡No te hagas el loco!
A la gente, si le das el dedo,
Te cogen el brazo entero;
Lo mejor es no dar nada,
Ni cariño, ni dinero.
Ni una agradable palabra,
Ni una muestra de afecto,
Pues luego te piden más
Tal si fueses un banquero.
Cuando tienes que sudar
Y hasta magullar tu cuerpo;
Para así poder ahorrar
El fruto de tus esfuerzos.
Y luego si les has dado,
Nada después te devuelven,
Prefieren dejar de lado,
Con silencio lo resuelven.
¿Pero, dónde está lo prestado?
¿Dónde la palabra dada?
¡Si ahora eres ignorado
Como si no pasara nada!
Para aprender perder,
Y a mí, perder me ha tocado;
Si lo pides es ofender,
Y si no, todo queda olvidado.
No podré olvidar la lágrimas
Que mis ojos derramaron,
Como nadie olvidará
El dinero que yo he dado.
Te podrás hacer el loco
Aunque en realidad estés cuerdo;
Y a mí me entra el sofoco
Cada vez que lo recuerdo.
El rey del mambo podría ser
Con la cartera abultada;
Pero miro y puedo ver
Que está triste y escuálida.
Y pasará mucho tiempo
Y las horas se harán largas,
Hasta que vea de nuevo
Mi cartera como estaba.
Pues existen contratiempos
Y pagos que no esperabas,
Estos, surgen como el viento
Azotándote en la cara.
Y tantos azotes llevo
Que mi cara es colorada,
Por eso, a ti, te prevengo:
Al caradura…¡Ni agua!

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