sábado, 8 de agosto de 2020

El marajá de sus sueños




 Salí a su encuentro,
 La verdad, sin ningún ánimo, 
 Un peso tenía por dentro
 Imposible de quitármelo.
 Era joven, vigoroso,
 Musculado y alto.
 ¡Era un rival poderoso
 De infranqueable asalto!
 Torres más altas han caído 
Cuando su base es de fango,
 Esto por mí era sabido
 Más tendría que meditarlo.
 Si hasta los reinos se hunden 
Sujetos por fuertes lazos, 
También se hunden los hombres
 A base de latigazos.
 No sería yo quien los diera
 Sino la mujer que es práctica,
 Que decide cuando quiera
 Derribar torre o muralla. 
No habría que luchar con él
 Tendría que hacerlo ella,
 Despojándolo del laurel
 Que brillaba en su cabeza.
 Unas palabras mal dichas, 
Fuera de tono y de uso
 Esa sería su desdicha 
La dicha que antes dispuso. 
El viento arrastra la nube
 Convirtiéndola en viajera,
Serán mil pasos o un metro
 Pues la vida es cual quimera.
 La nieve viste de blanco
 La cumbre de la alta sierra,
 Hasta que el sol hace un fiasco
 Y convierte en torrentera.
 Así, se muestra el amor,
 y así, la mujer que es bella,
Primero da su calor
y luego un frío que hiela.
Su opinión es la que vale
 Sin saber cuándo lo hará,
 Pues en sus cimientos yace
 La fragilidad de Adán.
 Algún día ella me dirá 
 Si soy yo su preferido, 
O es el rico  marajá
 Que en un sueño ha conocido.

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