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domingo, 17 de febrero de 2019

Desequilibrios "Sombras"












Desequilibrios
"Sombras"




Pienso que aunque la esclavitud está oficialmente abolida en el Viejo Continente y el Nuevo Mundo, aún hoy, sigue existiendo la esclavitud encubierta: los hay esclavos de su trabajo, el cual, les roba el tiempo limitándoles con ello la libertad; Aquel que con suerte esté fijo en una empresa nunca ha de verse recompensado con  el fruto íntegro de su trabajo.
El que tiene alguna responsabilidad familiar siente un gélido temor en sus tuétanos, porque si se marcha, o reivindica un salario más justo, no dudarán en componérselas para despedirlo, sabedores de que habrá cien perros ladrando detrás dispuestos a ocupar su puesto. De sobras es sabido que lo que uno no quiere otro lo desea, pues lo trágico, es que siempre hay alguien con menos perjuicios. Aunque una vez ocupado el puesto y al cabo de un tiempo se de cuenta de que sus pocos escrúpulos no merecían realmente la pena, y que si vuelve a protestar o reclamar para sí o para la colectividad algo justo, le harán la vida imposible o lo despedirán aquellos que tienen bien sujeta la sartén por el mango. Y con una prontitud que raya el prodigio, otro se prestará a ocupar su lugar. En fin, es como la pescadilla que se muerde la cola, todo se mueve en un círculo vicioso, de tal modo que siempre habrá débiles y por supuesto poderosos, por lo cual siempre existirán esos desequilibrios tan abismales en el mundo laboral.

domingo, 3 de febrero de 2019

Lo que bien puede pasar


Lo que bien puede pasar

 

 

Un incendio incontrolado hay en España

Abarcando hasta las más altas esferas,

Y acabarán siendo pasto de las llamas

Incluso a aquellos que prendieron la mecha.

 


Todos hacen lo que más le viene en gana

Y a ninguno les remueve la conciencia,

Las arcas del Estado están debilitadas

Y no es posible hacer frente a las deudas.

 


Los inversores, con las manos atadas,

Nadie invierte donde hay  segura pérdida,

Y en España se ha perdido la confianza

Porque llena está hoy de sin vergüenzas.

 

Las masas populares se proclaman,

El ejército y poder se manifiestan,

Y en el valle laboral de la ensenada

A duelo a muerte todos se enfrentan.

 


Los instigadores de la moral cristiana,

Los impíos con añoranzas de grandeza,

Los burgueses de la ilusión truncada,

Los plebeyos a los que cerraron puertas.

 



¡Todos perderán! Muy bien lo saben,

Darán de bruces con la misma piedra,

Y uno tras otros caerán  en baldes

Ignorando los libros de la historia negra.


 

Cuando la razón se sustenta con palabras

Y los hechos ves que más y más se alejan,

Entra entonces el imperio de las armas

Hablando con el poderío de la fuerza.
***