Tomé el rumbo de la vida
Cual corsario en un bajel,
Entre tempestades frías
Marcadas por un tropel.
Esta a mí me fue llevando
Arrastrando sin saber,
Igual que una hoja en otoño
No sabe donde a de caer.
Vi a mi ninfa añorada
La que de niño soñé,
Una tarde inmaculada
Trotando en blanco corcel.
Con mis sueños galopando
Detrás de ella marché,
Y bajo dos añosos álamos
Un buen día la alcancé.
Allí había una fuente
Fuente del amor tal vez,
Dicen que de allí el que bebe
Ya nunca más tiene sed.
Yo bebí un beso de amor
De la virginal mujer,
Más mi sed no se apagó
Y de ella volví a beber.
Sus besos eran tan dulces
Que los confundí con miel,
Y acabaron atrapándome
Con su finísima red.
De ella no pude escapar
Y me sentí igual que un pez,
Que pasó del ancho mar
A vivir en la estrechez.
Trágicamente compruebas
Que la miel se torna en hiel,
Cuando de la mujer pruebas
Sus besos más de una vez
***








