Hoy busqué la suerte
y no la encontré
Aaaaah, aaaaah, ,aaaaah,aaaaah...
Hoy, busqué la suerte.
La suerte, la suerte, la suerte, la suerte...
Y lo único que encontré,
fue calles llenas de barro
y un silencio inerte.
Gente dirigiéndose al trabajo,
Puertas de coches que se abren y cierran,
Ruidos de cañerías y cisternas
vaciándose; vaciándose, vaciándose
como mi suerte negra.
Negra, negra, negra, negra,
Y de vez en cuando,
algún gorjeo de mirlos
De estampa negra entre las moreras.
Aaaaah,aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Entonces pensé que, al igual que el mirlo,
Lo único que podía hacer es cantar,
Acompasado por los instrumentos
De la orquesta de los jardines del parque.
¿Pero qué buscaba en realidad?
Ni yo mismo lo sé.
Quizá, algo especial
para hacer del día
Algo distinto a la monotonía
Que me envuelve con su celofán .
Las llamadas que esperaba
enmudecieron sus labios
Sellándolos con los hilos negros del silencio.
Podía adelantarme a esas llamadas;
Pero estimé que no sería un buen momento;
Tenía miedo a importunar;
Aunque dentro de mi pecho
parecía querer fraguarse
La tempestad justiciera
que alienta la venganza. haciédola rastrera
¡Sí! Al final, era lo único que me queda:
Morderme los puños ante la imposibilidad
De morder su alma traicionera.
Aaaaah,aaaaah, aaaaah, aaaaah...
Recordaba sus palabras sin fondo:
“Yo hasta ahora nunca te he fallado”
¡Algún día tenía que ser!
Pero si es este día, te has hecho un favor flaco;
¡Maldita bruja!
Pues ahora, permanezco a la defensiva,
Buscando el afilado puñal
de la palabra adecuada.
¡Lo siento! Hoy el día colorea de gris mi alma,
Y mi mente, se oscurece
Con los negros nubarrones del recuerdo;
Pues yo sé más de lo que tú te imaginas,
Aunque a veces, finja ser
un ignorante sin empleo ni sueldo.
Que no ve más allá de un palmo de sus narices.
-¿Pero esto a qué viene?- te preguntarás
Por muchas razones te diría:
Frases oídas por aduladores sin corazón,
Presuntuosos que lo único que pretendían;
Era añadir un número más a su dilatada lista;
Unos cabezas huecas
que en el fondo tienen suerte
Porque nada, les ha costado dinero.
¡Sí! la tormenta ya está desatada
Y quizá, sus intempestivos rayos
Alcancen tus preciosas manos
adormecidas por las sedas de la vida.
Quizá deba aprender
a no ser tan considerado,
La escuela de la vida
así me lo me lo ha enseñado;
La verdad del cielo
ha penetrado en mi conciencia,
Diciéndome que no debo,
que no debo, que no debo, que no debo...
seguir con este maldito juego,
donde el corazón siempre pierde
además de mi resentido monedero.
Oooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
Cada segundo que pasa es un nuevo ciclón
Que el borrascoso mar genera y desata;
Cada minuto, es un tsunami que llega a mi playa
Arrasando por completo los minúsculos goces.
Cada hora, es un abismo cruel
Donde los ensueños despeñan.
El día, aún no ha terminado;
Pero todo este tiempo que ha pasado,
Está dejando la profunda huella.
Impronta de la ira; clavo ardiendo
Donde nos aferramos los perdedores;
Los vencedores los desconozco;
Aunque sí los intuyo:
Son los de siempre,
los mismos capullos,
Los que compran la voluntad
Con una simple lata de cerveza,
Que, a la postre, no es otra cosa que,
Una abundante meada amarillenta.
¡Chaoooo…! ¡Adióooos…!
Aaaaah, aaaah, aaaah, aaaaah...

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