La
fuerza de tu Dios
Aquel día me fui a casa
Amargamente llorando;
Porque lo que más amaba
Atrás me lo iba quedando.
Y cuando estaba en la cama
Permanecía pensando,
Si aquel diablo pegaría
O te causaría algún daño.
Fue una noche terrible
Llena de cuchillos largos,
Quedando la incertidumbre
De si volvería a tus brazos.
Tenía tormentas de duda
De si me echarías a un lado,
Como a ese juguete roto
Que destrozaste jugando.
Mas tu Dios, te dio la fuerza
Y tú, la que hizo el milagro,
Para salvar la barrera
Que a ti puso un visionario.
Pasaste de ser culpable
A quien tenía la razón;
Eres mujer adorable,
Noble y de gran corazón.
Te acuerdas que el viento azota
Porque un mal día azotó;
Y aunque aceptas su derrota
Bien sabes que luego, se alejó.

No hay comentarios:
Publicar un comentario